TIPNIS: Los militares al servicio del encuentro paralelo

Una embarcación que se dirigía a San Pablo es obligada por los indígenas "orgánicos" a retornar río abajo.

La insistencia por llevar provisiones a través del río Isiboro al encuentro paralelo organizado por el gobierno en San Pablo, custodiadas por efectivos de la Armada Boliviana, desató una gresca entre los indígenas reunidos en el Centro de Gestión y los militares. Posteriormente la fuerza armada desplegó un patrullaje fluvial y concluido el Encuentro Extraordinario, entorpeció el retorno de las delegaciones a sus comunidades y a Trinidad. Se constató así que los militares estaban al servicio de aquella reunión paralela.

El Encuentro Extraordinario de Corregidores, que ya se encontraba retrasado porque la directiva de la Subcentral TIPNIS llegó dos días después de lo previsto, se demoró aún más por los incidentes del sábado 26 y domingo 27 de agosto.

La mañana del sábado 26 un grupo de indígenas que ya se había concentrado en el Centro de Gestión determinó impedir el paso de una chata (embarcación de mediana capacidad) que navegaba cargada de provisiones hacia el encuentro paralelo planeado en San Pablo. La embarcación no pasó y fue obligada a retornar río abajo.

Pero a eso de las 16:00 la chata, que había sido bautizada por los indígenas como la “chata prebendal”, volvió sigilosamente y atracó en la orilla del Centro de Gestión. Marqueza Teco, presidenta de las mujeres del TIPNIS y un grupo de indígenas, se acercaron y pidieron al responsable de la embarcación que esas provisiones sean descargadas y entregadas a los indígenas del lugar, algo que pese a la insistencia, no sucedió.

Más tarde autoridades militares llegaron al Centro de Gestión y conversaron con los dirigentes indígenas y con Amparo Carvajal, presidenta de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia (APDHB). Los indígenas reiteraron su determinación de no dejar pasar ninguna embarcación hacia San Pablo y los oficiales se comprometieron ante Carvajal a no retornar. También dijeron que estaban con la causa indígena.

La noche del sábado 26 los principales dirigentes indígenas reunidos en el Centro de Gestión elaboraron el programa para la reunión del día siguiente, sin sospechar que la ya famosa embarcación con las provisiones para San Pablo, haría trizas esa planificación.

La gresca

A las 08:40 del domingo 27 de agosto, la “chata prebendal” y un deslizador, custodiados por dos naves militares trataron de pasar río arriba. Los indígenas que inauguraban su reunión salieron nuevamente a la ribera, abordaron sus canoas e impidieron el paso de ese contingente.

Se desató un forcejeo con las fuerzas militares, en el cual la presidenta de las mujeres del TIPNIS fue golpeada. Producto de los ánimos enardecidos y una mala maniobra de su conductor, una de las lanchas militares se volcó y dos efectivos cayeron al agua.

La reacción y los ánimos indígenas se caldearon debido al incumplimiento del compromiso militar del sábado y a las versiones de que en Gundonovia, los militares se habían incautado del combustible que los indígenas reunidos en el Centro de Gestión habían comprado en Trinidad y era trasladado hacia ese centro en otra embarcación.

Adicionalmente, desde una de las comunidades cercanas alertó a los indígenas del Encuentro Extraordinario que una tropa de 80 militares llegaría por tierra a Puerto Tarumá, para reforzar el contingente acantonado en Gundonovia.

Pero la acción de la fuerza armada después de la gresca se extendió hasta la finalización del Encuentro Extraordinario con un patrullaje fluvial constante y con la requisa y hasta detención de las embarcaciones en las que las delegaciones retornaban a sus comunidades y a Trinidad, río abajo.

 

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