La agricultura familiar alto-andina en el municipio de Carabuco

AGRICULTURA-FLIA

La investigación está ordenada en tres partes: en la Primera Parte se resume el libro de Jan Douwe van der Ploeg El Arte de la Agricultura Campesina. Un Manifiesto Chayanoviano. En adaptación a situaciones actuales, el libro expone las tesis del científico ruso Alexandr Chayanov sobre la agricultura practicada en las granjas familiares antes y después de la Revolución Bolchevique de 1917. En plena controversia entre “descampesinistas” y “campesinistas”, Chayanov desarrolla sus tesis sobre los valores de la granja campesina y los balances que ésta va estableciendo con su entorno.

La Segunda Parte pone la agricultura familiar campesina en el contexto histórico y político boliviano de las últimas décadas. Después de resumir la situación previa a la Reforma Agraria, describe y analiza las corrientes políticas que determinaron la promulgación del Decreto de la Reforma Agraria de 1953. Se exponen las propuestas de las distintas tendencias ideológicas y se hace un seguimiento a las políticas agrarias bajo los sucesivos gobiernos. Se incluyen en esta parte las propuestas indígena-campesinas alternativas que, por encima de las políticas oficiales del Estado, fueron determinantes para la realidad de la agricultura familiar en los Andes.

La Tercera Parte, guiándose por la curiosidad empírica de Chayanov, describe primero el arte de la agricultura practicado por las familias de las comunidades indígena-campesinas de la provincia Camacho del departamento de La Paz. Sobre esta base se identifican luego los principales balances que las familias van construyendo tanto al interior de las comunidades, como entre ellas y su entorno. Mientras las teorías de los ‘neo-chayanovianos’ se centran en el retorno a la agricultura familiar campesina, en las comunidades de Camacho no se observa un “retorno”, pero sí, un llamativo apego de los comunarios a sus tierras y a la agricultura familiar, incluso por parte de personas que tienen su residencia y su principal fuente de ingreso en lugares distantes de la comunidad. Esto desmiente las persistentes afirmaciones sobre el supuesto abandono del campo. En definitiva, con la aplicación crítica de las categorías de Chayanov respecto a las granjas campesinas se llega a apreciar los valores de la agricultura familiar de la región andina, al margen de ofrecer herramientas para “repensar” su realidad.

En las consideraciones finales se han seleccionado tres temas que podrían motivar un futuro debate acerca de la agricultura familiar campesina en el país. En primer lugar se constata que, en el ámbito de los teóricos agraristas nacionales, nunca tuvo lugar la controversia entre “campesinistas” y “descampesinistas” que ocupa un lugar clave entre los ‘neo-chayanovianos’. Sin embargo, gracias a la persistencia de los movimientos campesinos, hoy en día los “campesinistas” han tomado la delantera al menos en los planteamientos de la Constitución. En segundo lugar se hace un análisis crítico de las corrientes que confunden la organización comunal con un supuesto “colectivismo” en las actividades productivas las cuales, a todas luces, son asunto de las familias individuales. Por último, se afirma que todas las transformaciones de las estructuras del Estado han tenido como protagonistas a los indígenas y campesinos. A pesar de que esto es (o debería ser) de conocimiento común, persiste la aversión categórica contra los agricultores familiares lo que impide que sus valores y su capacidad de ser gestores de las políticas nacionales sean plenamente reconocidas. Descargar PDF

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