El conflicto del TIPNIS enfrenta a actores y fuerzas abismalmente disímiles

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No es un descubrimiento que en el conflicto por el Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS) se enfrentan actores y fuerzas abismalmente disímiles. Las líneas que siguen buscan testimoniar las desproporciones entre esos actores y esas fuerzas, a partir del relato de los hechos relacionados con la preparación y realización del XXXII Encuentro Extraordinario de Corregidores y Comunidades llevado a cabo en medio de ese territorio entre el 27 y 28 de agosto y el operativo montado por el gobierno nacional y el departamental de Beni para el encuentro paralelo convocado en la comunidad San Pablo el 26 de agosto.

Vía crucis hacia el Centro de Gestión

Mapa trinidad TIPNIS

Con una sensación térmica de 40 grados centígrados en la tarde del 24 de agosto, un contingente de 44 personas compuesto por dirigentes indígenas, comunarios, activistas y periodistas, partió de la Subcentral Sécure en Trinidad rumbo al Centro de Gestión, ubicado en el TIPNIS. Eran aproximadamente las 15:30, cuando el camión Nissan Diessel con una capacidad de dos toneladas de carga inició una travesía hacia el Puerto Tarumá, ubicado a orillas del río Isiboro, en la boca de ingreso al TIPNIS, aproximadamente a 137 kilómetros de distancia. Según las previsiones de los indígenas, el viaje duraría alrededor de siete horas.

La comitiva estaba integrada, entre otros, por Fabián Gil, presidente de la Subcentral TIPNIS “orgánica”; Marqueza Teco, presidenta de las mujeres del TIPNIS; Adhemar Mole, presidente de la Central de Pueblos Étnicos Mojeños del Beni (CPEM-B); Julia Molina, ex presidenta de las mujeres del TIPNIS; Fernando Vargas, ex presidente de la Subcentral TIPNIS; Emilio Noza, ex presidente de la Subcentral Sécure y Marcial Fabricano, ex presidente y fundador de la CIDOB. También viajaba Amparo Carvajal, presidenta de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia (APDHB); Pablo Zeballos de la nación Qhara Qhara y máxima autoridad de la justicia indígena, además de varios corregidores indígenas.

La delegación partió de Trinidad con mucha alegría, energía y convicción, sin saber qué les depararía ese trayecto.

Las siete horas previstas se quedaron cortas porque la travesía se extendió desde la tarde del jueves 24 hasta la mañana del sábado 26 de agosto cuando finalmente el grupo llegó al Isiboro, es decir aproximadamente 40 horas después de dejar la capital beniana.

El camión se enfangó al menos unas 20 veces durante el trayecto: los charcos, rastros de la época de lluvias, mantenían el lodo en muchos lugares donde las ruedas del motorizado en ocasiones se sumergieron hasta la mitad. La mayoría de los pasajeros bajaban del vehículo, entonces los jóvenes se dedicaban a rellenar los hoyos con tierra seca, arbustos y maderas (no había, no hay piedras en la pampa beniana). La mayoría de las veces el éxito coronó el arduo trabajo de los viajeros. Pero en una oportunidad, de no ser por la ayuda de un tractor agrícola que trabajaba en una estancia ganadera cercana, el vehículo habría quedado atascado.

En otras ocasiones, el camión sencillamente debió detenerse porque la ruta no aparecía, o estaba cubierta por la vegetación del lugar. Entonces, el grupo tenía que hacer camino al andar, como dice la canción, ayudados por la intuición del guía para encontrar la continuación de la huella y la fuerza que los indígenas imprimían a dos machetes para podar los arbustos y las ramas del lugar.

Esa experiencia ayuda a comprender por qué los indígenas del TIPNIS dicen que los ríos son sus carreteras. Lo son porque en general son vías expeditas y cubren grandes distancias uniendo las comunidades que, justamente, se asientan en sus orillas. Entonces también tiene sentido que si se pensara en una carretera que beneficie a la mayoría de las comunidades, el diseño y construcción de esa infraestructura debería tomar en cuenta el curso de los principales ríos. Sin embargo, en época de lluvia el desmesurado caudal fluvial dificulta su travesía.

Esta ruta es apenas una muestra de las pésimas condiciones de vida de los indígenas en este territorio: un lugar de vegetación exuberante, rico en fauna y rotundamente desamparado por el Estado.

Sin alimentos

Como se había estimado menos de un día de viaje, el grupo no previó nada para alimentación durante el camino. Los viajeros apenas llevaban algunas botellas de agua, de refrescos, galletas, dulces y algo de fruta. El viernes 25 cerca al medio día el camión y sus ocupantes llegaron a una estancia privada que los acogió con hospitalidad y les invitó agua, chicha y un plato de almuerzo. Fue la única comida para el grupo.

Atascados a minutos de su destino

Aproximadamente a las 19:00 del viernes 25, las cuatro ruedas del camión se atascaron en el lodo. En la oscuridad de la pampa, los viajeros no se habían percatado que faltaban menos de cuatro kilómetros para llegar al destino: Puerto Tarumá; distancia que el vehículo podría cubrir en unos minutos. Bregaron sin éxito por sacar el motorizado del fango hasta la una de la mañana del sábado 26. Ante el fracaso, se resolvió dormir allí mientras que una comisión fue camino atrás a buscar la ayuda del tractor que un día antes había socorrido al grupo.

En la mañana del sábado 26, el grupo se dividió en dos: las mujeres, niños y algunos periodistas avanzaron a pie hasta Puerto Tarumá y el resto se quedó a esperar la ayuda del tractor.

 

Pasando por medio de un campamento de los personeros de la Gobernación beniana, instalado junto a sus vehículos en inmediaciones del río Isiboro desde la noche anterior, el primer grupo llegó a las 07:30 al indicado puerto. Inmediatamente abordaron dos canoas y alrededor de las 11:00 de la mañana llegaron al Centro de Gestión. El segundo grupo llegó cerca al medio día.

El poder del aparato contra el poder de la convicción

Las diferencias en el traslado de la dirigencia “orgánica” de la Subcentral TIPNIS desde Trinidad hasta el Centro de Gestión y el operativo de movilización implementado por el Gobierno nacional y el departamental del Beni para el encuentro paralelo convocado en San Pablo el sábado 26, ilustraron la desproporción de los actores y las fuerzas que se enfrentan en el conflicto del TIPNIS.

Las dos instancias estatales no escatimaron recursos para garantizar la presencia de corregidores y comunarios afines al oficialismo en San Pablo. Ese día, el presidente Morales estaría presente en aquella comunidad para hacer entrega de una unidad educativa.

La tarde del viernes 25 de agosto comenzó la movilización oficialista con una columna de alrededor de 30 camionetas 4 x 4 que rebasaron sin mayor dificultad al camión de los indígenas “orgánicos”. Los vehículos identificados con logotipos, entre otros, de la Gobernación beniana, de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos y de Bolivia TV, llevaban a comunarios pro-oficialistas, funcionarios estatales y equipos de transmisión. Iban al Puerto Tarumá y desde allí volvían a Trinidad para cargar otros grupos de indígenas. Ese trajín se extendió hasta la madrugada del sábado.

El mismo 25 y en las primeras horas de la mañana del 26 de agosto, se avistaron alrededor de siete avionetas presumiblemente con dirección a San Pablo, relataron los indígenas reunidos en el Centro de Gestión. Al menos dos de las aeronaves fueron divisadas desde el Isiboro por los indígenas del grupo “orgánico” mientras navegaba rumbo a ese centro.

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