Contribución de la agricultura campesina y empresarial a la seguridad y soberanía alimentaria

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En Bolivia, con la revolución de 1952 se inicia un cambio social muy importante: se destruye el monopolio de la minería de los grandes barones del estaño y se posiciona el “capitalismo de Estado”, en el núcleo de la economía boliviana (Paz, 2009 ).

La radical Reforma Agraria formalizada en 1953 devuelve sus tierras a los “indios” y comunidades y crea el concepto de campesino. Transfiere la propiedad de la tierra de los hacendados al productor directo. Se consolida la unidad parcelaria basada en la fuerza de trabajo familiar con frágiles medios de producción, sobre todo con una superficie limitada y su producción está destinada principalmente al autoconsumo familiar. Pero lo más importante es que se libera la fuerza de trabajo familiar del pongueaje al que estaban sometidos.

Al mismo tiempo, la producción de la Economía Empresarial Agrícola (EEA) se establece en el oriente, caracterizada por una organización económica intensiva en capital, con superficies grandes, mecanizadas y modernizadas y, con una fuerte orientación hacia la exportación. Además se crean gigantescos latifundios improductivos que sirven para la especulación fundiaria, base sobre la cual emerge el capitalismo agropecuario en el Oriente. Estos productores tienen por lo general buen acceso –además de grandes extensiones de tierras- a capital de trabajo, servicios de investigación y extensión agropecuaria, sobre los cuales tienen una participación directa. (Urioste, 1986)

La Economía Agropecuaria Campesina e Indígena (EACI) se caracteriza por un tipo de producción parcelaria, más o menos tradicional para el mercado local y para el consumo de subsistencia, basada en la fuerza de trabajo familiar y fragmentado a causa del propio desarrollo natural de la población y de las sucesiones hereditarias. Este tipo de producción, es principalmente practicada por campesinos que habitan las regiones occidentales y andinas del país, donde se concentra la mayor parte de la población quechua y aymara. Estos productores tienen limitado acceso a nuevas tecnologías de producción, crédito formal, asistencia técnica, mercados de insumos y otros servicios de apoyo.

El objetivo del presente documento es analizar la contribución la Economía Agrícola Campesina e Indígena y de la Economía Empresarial Agrícola a la seguridad y soberanía alimentaria de Bolivia, durante el periodo 1950-2016.

Para encontrar respuestas a este propósito se plantean las siguientes preguntas:

  1. ¿Hay aumentos o disminución en la producción de alimentos de la EACI durante el periodo de análisis? ¿Por qué?
  2. ¿Cuáles son las tendencias de incremento en la producción de la EEA durante el periodo de estudio?
  3. ¿Cuáles son los cambios en las superficies destinadas a cultivos en cada uno de los dos grandes sectores?
  4. ¿Cuáles son los niveles de participación del sector agrícola en el PIB en el periodo de referencia?

Este ensayo ofrece también una interpretación histórica del aporte del sector agropecuario a la seguridad alimentaria, desde una perspectiva cuantitativa y longitudinal, lo que permite evaluar y comparar el desarrollo de la producción de alimentos a lo largo de más de medio siglo, dividido por quinquenios y décadas relacionadas de manera estrecha.

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